El proyecto Mugitun analiza los otolitos del atún rojo para descifrar sus rutas migratorias

El centro tecnológico AZTI desarrolla el proyecto Mugitun, financiado por la Secretaría General de Pesca, para determinar los patrones migratorios del atún rojo del Atlántico y evaluar cómo el calentamiento del Mediterráneo está afectando a la fisiología de la especie. La herramienta central del proyecto son los otolitos, estructuras calcáreas del oído interno de los peces que registran información química del entorno a lo largo de toda la vida del animal.

Los otolitos funcionan como archivos químicos: a medida que el pez crece, incorporan capas sucesivas de carbonato cálcico que reflejan las condiciones del agua en cada momento, de forma similar a como los anillos de un árbol registran las variaciones climáticas anuales. El análisis de dos isótopos estables presentes en ese carbonato —oxígeno (δ¹⁸O) y carbono (δ¹³C)— permite reconstruir la historia térmica individual de cada ejemplar y obtener información sobre su tasa metabólica y sus hábitos de alimentación. En el caso del atún rojo, el uso del δ¹⁸O como indicador de temperatura ya ha sido validado experimentalmente.

El proyecto Mugitun persigue cuatro objetivos concretos: determinar si la población presenta estrategias migratorias diferenciadas —individuos altamente migratorios frente a individuos con comportamientos más residentes—, identificar cuál de esas estrategias es predominante, definir el rango térmico de tolerancia del stock oriental y evaluar cómo el calentamiento progresivo del Mediterráneo está modificando la tasa metabólica de campo de la población.

Los primeros resultados, obtenidos a partir de un número todavía limitado de muestras, apuntan a la coexistencia de al menos dos estrategias migratorias dentro de la población. Los valores de δ¹⁸O y δ¹³C registrados en los otolitos muestran diferencias claras en las historias ambientales y fisiológicas de los individuos analizados: algunos presentan patrones compatibles con grandes desplazamientos, mientras que otros parecen moverse dentro de zonas más acotadas. Los investigadores señalan que estos resultados son preliminares y que será necesario ampliar el número de ejemplares para establecer qué estrategia es más frecuente en el conjunto de la población.

La siguiente fase del proyecto prevé contrastar esos patrones con las zonas de captura. El objetivo es determinar si los atunes que llegan a las almadrabas en la entrada del Mediterráneo, los capturados en el interior del mar o los que aparecen en aguas del norte de Europa —como Noruega— mantienen proporciones similares de cada estrategia migratoria, o si cada área de pesca concentra contingentes con comportamientos distintos. Esta información resulta relevante para la gestión de la especie, cuya población se divide convencionalmente en dos stocks —oriental, vinculado al Mediterráneo y el Atlántico oriental, y occidental, asociado al golfo de México— aunque investigaciones recientes sugieren que la estructura poblacional podría ser más compleja de lo que recogen esas dos categorías.

Mugitun está financiado por la Secretaría General de Pesca. AZTI no ha precisado el plazo de conclusión del proyecto ni la fecha prevista para la publicación de resultados definitivos.

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