La dieta mediterránea reduce el riesgo cardiovascular con mayor eficacia que la dieta baja en grasas, según un estudio publicado en ‘The Lancet’

El estudio CORDIOPREV, realizado por médicos internistas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), concluye que la dieta mediterránea supera a la dieta baja en grasa en la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares. Los resultados, publicados en The Lancet, han sido incorporados en guías clínicas europeas como recomendación para pacientes con alto riesgo cardiovascular.

El trabajo demuestra que este patrón alimentario reduce la progresión de la aterosclerosis, mejora la función del endotelio —la capa que recubre las arterias— y regula mecanismos inflamatorios implicados en la formación y ruptura de la placa arterial, entre ellos la actividad de los neutrófilos. Estos hallazgos fueron presentados en el 24º Congreso Europeo de Medicina Interna (ECIM 2026), celebrado en Viena del 24 al 26 de marzo.

La evidencia científica acumulada señala que una alimentación pobre en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado, y rica en carnes procesadas, azúcares añadidos y sal, constituye uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte a nivel mundial. Cada persona consume aproximadamente 700 kilogramos de alimentos al año, una parte significativa de los cuales corresponde actualmente a productos ultraprocesados.

Pese a décadas de evidencia científica, estos datos no se han traducido en cambios alimentarios a escala poblacional. Para abordar esta brecha, el equipo del Dr. Pablo Pérez-Martínez, vicepresidente de SEMI e internista en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, ha desarrollado el proyecto E-DUCASS, una estrategia educativa digital dirigida a comunidades mediterráneas con menos recursos. El programa incluye retos semanales, vídeos formativos y herramientas interactivas orientadas a mejorar la alfabetización en salud. Los primeros resultados indican que la intervención digital mejora la salud cardiovascular de forma más eficaz que los métodos tradicionales, con especial impacto en poblaciones vulnerables.

El proyecto prevé dos fases adicionales: E2-DUCASS y E-DUCASS Advance, que ampliarán su aplicación a otros contextos y analizarán su impacto según el nivel socioeconómico de los participantes.

Los expertos reunidos en el ECIM 2026 señalan además que el impacto del estilo de vida sobre la salud cardiovascular y cognitiva va más allá de la alimentación. La actividad física, el descanso, la interacción social y la reducción del tiempo frente a pantallas forman parte del enfoque integral recomendado para frenar enfermedades asociadas al envejecimiento.

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